COMUNIDAD SAN VICENTE DE PAÚL

COMUNIDAD SAN VICENTE DE PAÚL: 

 

Nuestra comunidad está conformada por  10 hermanas y atendemos 3 obras.

En el Hogar del Niño San Vicente de Paúl,  nos dedicamos al cuidado integral de niños, niñas, adolescentes en abandono, orfandad, situación de riesgo.

La Unidad Educativa Fisco Misional María de Nazaret, contribuye a la educación de los jóvenes en sus conocimientos para que puedan ingresar a la Universidad, así como la formación en valores éticos, humanos, religiosos.

Hogar del Niño  «SAN VICENTE DE PAUL»  –  QUITO

FUNDADA: 28 de Febrero de 1876

OBJETIVOS INICIALES:

Acoger a niños, niñas en situación de riesgo o abandono que necesitan vivir y crecer en un ambiente de afecto con formación en valores humanos cristianos.

OBJETIVOS ACTUALES:

Reparar las secuelas que la desprotección y el abandono generan en un niño, niña, adolescente.

Fortalecer el rol y función de los referentes familiares, educadoras, personal técnico y de servicio para brindar una sana convivencia.

Satisfacer las necesidades básicas y prioritarias de todos los niños, niñas, adolescentes acogidos.

HISTORIA:

UN SERVICIO DE AMOR SIN TIEMPO Y SIN HORARIOS, PARA LA HIJA DE LA CARIDAD. Apenas llegadas las Hijas de la Caridad al Ecuador en el año 1870, el 12 de octubre fue abandonada la niña Maria Consolación Paulina, señalo el camino para asumir la primera obra social en tierra ecuatoriana cuidando a los niños huérfanos y abandonados. Actualmente se atiende a 60 niños, niñas y adolescentes, quienes necesitan de atención integral realizada con calidad y calidez.

Para esta misión de amor se cuenta con un equipo técnico de profesionales, personal administrativo y de servicio y voluntariado nacional e internacional. Es un reto para la comunidad local buscar medidas que suavicen el trauma del abandono y maltrato físico o psicológico que sufren estos niños y adolescentes víctimas de una sociedad deshumanizada.

NUESTRO COMPROMISO CON EL POBRE

El compromiso que tenemos con nuestros pobres es el de ayudarles a crecer en un ambiente familiar, se reinserten en la sociedad con valores humanos, cristianos y puedan desenvolverse de manera óptima en la vida.