Vida Ejemplar Vicentina

“Nunca me sentí extranjera en el Perú, pero hace un tiempo, las cosas han cambiado…”

(Carta a Sor Flora Pinoargote – Visitadora. Comunicando el deseo de regresar a Ecuador sus últimos años. 

Sor María Esther, su nombre completo es Delia María Esther López Granja, nace el 8 de marzo de 1927 en Latacunga, es hija de Ezequiel López y Esperanza Granja, ingresa a la comunidad el 1º de Junio de 1951, su postulantado lo hizo en el Hospital Santo Toribio en Perú, se sabe que Sor María Esther realizó toda su formación en Perú. Sus primeros votos los hizo en 1951. No tenemos información sobre lo vivido en el Perú. Se incorpora a nuestra Provincia en 1975. Sor María Esther cuando viene a Ecuador, es designada a las obras sociales, especialmente a los hogares, es una persona alegre, sencilla.

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Cercana, abnegada, sacrificada, responsable, obediente a los superiores, bondadosa, colaboradora, comunicativa, espontánea. Su servicio a las hermanas lo realizaba con amor. Su vida espiritual fue muy profunda, poseía mucha fe y confianza en Dios, es un testimonio para las compañeras, era muy mortificada. Tanto como compañera y como Hermana sirviente se la veía muy cordial, afable, imparcial con todas, bondadosa y comprensiva, cuan bueno es escuchar a las hermanas que vivieron con ella decir que Sor María Esther siempre fomentó la vida comunitaria, aceptaba a todas las hermanas como son, en la comunidad era un testimonio viviente, su lema era hacer felices a las hermanas y con su sencillez y amabilidad lo lograba. Siempre valoró la vida en comunidad para vivir la fraternidad, siempre se la vio comunicativa y de buen humor, Su vida deslumbraba caridad, alegría, justicia para cada hermana. No se complicaba la vida, y tampoco hacía la vida de cuadritos a las demás. Sierva, muy competente, no descuidó oportunidad para transmitir la fe. Amó mucho a los pobres, era cercana y los pobres le tenían mucha confianza, se sentía que su servicio lo hacía con gran espíritu de fe, entusiasmo, alegría y generosidad. En estos tiempos el Papa Francisco ha insistido en la necesidad de que los consagrados y consagradas hemos de vivir la alegría, y creo que más de una vez nos viene a la memoria ciertos nombres de hermanas que gozan y gozaban de esta gran virtud y don, Sor María Esther fue una Hija de la Caridad alegre. Y desde el 5 de Agosto de 2016 goza de la alegría plena de Dios. Que desde el cielo nos contagie la alegría de ser HIJAS DE LA CARIDAD, SIERVAS DE LOS POBRES.